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El “compartir” de los húngaros nace en el “játszótér”

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Los que no hablan húngaro se están preguntando qué diablos significa “játszótér”. Significa parque de juegos. ¿Por qué pienso que el principio de “compartir” en la vida diaria de los húngaros nace en los parques de juego? Porque los padres de familia le exigen a los niños desde muy temprana edad a compartir sus juguetes con extraños. ¿Por qué los húngaros traen juguetes al parque de juegos? Jajajajaja… Sí parece raro.

Lo mas común es el juego de piezas para jugar en la arena. En los parques de juegos húngaros, siempre hay una parte de arena. Es quizás de 6 metros cuadrados. ¿Ves? Quizás ya tengo demasiado tiempo en Hungría. Los húngaros tienden muchísimo a hablar en medidas. Nosotros los latinos, y seguro los panameños, usamos ejemplos para comunicar el tamaño de algo. Por ejemplo: «el sillón es del tamaño de 2 mesas juntas». Quizás este sea un mal ejemplo, pero seguro me entiendes. Hace 5 años o antes de vivir en Hungría, nunca me hubiese expresado de tal manera: “6 metros cuadrados”.

Bueno, sigo con el cuento. Hay una sección de arena en los parques de juego. Los niños traen sus piezas para jugar en la arena. Moldes, cubos y palas. Un niño no trae su juego de piezas y comienza a jugar con la pala del otro niño. El niño dueño de la pala trata de arrebatarle la pala al niño extraño o simplemente se echa a llorar. La Mamá o el Papá del niño dueño de la pala le dicen que tiene que compartir y lo dejan llorar hasta que lo acepte y dejan la pala en la mano del niño extraño o se la devuelven. Esto lo hace la gran mayoría de los padres que veo en los parques de juego. Mi reacción cuando todavía era “nuevo” en Hungría siempre fue “Hija, no toques lo ajeno” porque es lo común en mi país.

Ahora no digo nada y actúo de la misma manera, le exijo a mi hija a que comparta todo lo que está en el parque y la dejo que juegue con los juguetes de otros niños. Esto lo hacen aquí en Hungría con niños de año y medio o dos años, o sea, desde muy pequeñitos. No te voy a decir que no hay niños egoístas en Hungría, o de que nadie es egoísta, pero el egoísmo muy poco se enseña consciente o inconscientemente. Tampoco te voy a decir que los húngaros comparten todo, por ejemplo sus esposas o sus carros. Olvídate de eso.

Una cosa que tengo que mencionar, o mas bien, repetir. Por mas de que me gusten las culturas y que siempre observo las diferencias culturales y que en general me gusta mucho la sociología, no soy un experto. Yo en este blog escribo lo que veo y mis experiencias, pero no necesariamente porque yo las escribo, son leyes. Hay muchas conjeturas que hago cuando escribo y por eso exhorto al lector húngaro a que me corrija o a que añada lo que sea en los comentarios para complementar o confirmar lo que yo escribo. Yo en la universidad estudié la fundación de algunas ciencias sociales como economía, geografía, ciencia política, criminología, sociología y psicología, sin embargo mi licenciatura no es de ciencias sociales. O sea, estudié acerca del tema, pero no soy un experto.

Una conjetura por ejemplo, es que este “compartir” tan fuerte de la cultura húngara, también sea por la historia del país. En la era del comunismo -un poco mas de cuatro décadas- la gente tenía muy poco, muchas cosas estaban prohibidas y lo poco que alguien tenía, lo compartía. Otro día, era otra persona u otra familia la que tenía y compartía. Todos compartían porque muy pocos sabían cuando iba a haber nuevamente. La cuestión era a razón no solo de pobreza, sino que muchas cosas estaban prohibidas. En esos tiempos era necesidad compartir, ahora es solo una exigencia de los padres a los hijos. En Panamá y quizás en otros países latinoamericanos no es una exigencia para los niños, es una opción. Son cosas muy diferentes. Ya no voy a escribir mas nada acerca de la era del comunismo porque yo no estuve aquí en ese tiempo, las cosas que sé acerca de ello es porque las leo o porque las escucho.

¿Dónde se nota mas el compartir de los húngaros? Lo mas probable en la comida. Los húngaros cuando están cocinando algo en casa automáticamente piensan «¿Con quién puedo compartir mañana?» Es muy típico que en el trabajo llegue algún colega sorpresivamente y te ofrezca comida o alguna torta o pastel sin que sea el cumpleaños de nadie o sin que haya celebración. Acerca de las suegras húngaras que te obligan a repetir almuerzo 30 veces ya te conté, pero esto no es solo característica de las suegras, lo que pasa es que para las suegras es muy importante tu nutrición. Muy importante, a los húngaros no les gusta que les niegues algo y mucho mas importantemente comida. Hace solo 2 días una colega trajo pastel y un colega le dijo que no quería y de una vez le puso su carón. Ese enfado o ese sentirse no va a ser a largo plazo, pero para ellos es tan importante compartir que si no les dejas compartir, no les parece placentero. Y esa es la manera diplomática de escribirlo.

¿Por qué hago tanto énfasis en esto del compartir? Es la diferencia en la mentalidad que me asombra. El húngaro piensa «¿a quién le puedo llevar bizcocho mañana en el trabajo?» mientras que el panameño piensa «¿para cuántos días me va a alcanzar lo que estoy cocinando u horneando?». No es que nosotros somos egoístas, aunque quizás me puedo atrever a decir que en muchas cosas lo somos, pero el pensar es muy diferente. En Panamá me acuerdo en muchas casas de amigos de «los vasos de visitas». Unos vasos miniatura que con un hielo adentro ya no cabía líquido. Sin embargo los vasos de «los de las casa» eran gigantescos, casi del tamaño de una jarra. Hago aquí un paréntesis. Yo me salí de mi país en el 2003, muchas cosas han cambiado desde ese entonces. No sé si los «vasos miniatura de visita» todavía son una costumbre. Cierro paréntesis. Aquí en Hungría la gente no acostumbra a estas diferencias, es mas, es exactamente lo contrario. Lo mejor se lo dan a las visitas porque las visitas son lo mas especial del mundo para ellos. La hospitalidad en Hungría es legendaria, pero no en todas las situaciones.

Esta semana vi a dos mexicanos en el tranvía y los saludé y les pregunté que tipo de información no habían conseguido cuando llegaron a Hungría para yo ponerla en español aquí en el blog y ayudar a gente que llega al país. Me dijeron por ejemplo que les es muy difícil hacer compras para cocinar en casa porque no saben que tipo de jamón están comprando. Volviendo al tema, solo tienen dos meses en el país y ya se dieron cuenta de lo tan poco hospitalarios que son los húngaros en los restaurantes. Esta es fama fuerte también. O sea, los húngaros cuando lo hacen por amor en sus casas son hospitalarios empedernidos, sin embargo si lo hacen por trabajo no les gusta. Los muchachos también me dijeron que los húngaros son súper amables y que ayudan en todo cuando uno necesita. Incluso solo dos meses de estar estudiando en el país fueron suficientes para que notaran la amabilidad de los húngaros así como también el hecho de que les gusta muy poco servir en restaurantes.

¿Cuál es tú opinión?

Que tengas buen fin de semana,
Renato

Fotos: pixabay.com

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Un panameño en Budapest Un panameño en Budapest

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